Guía didáctica “Emergencia climática”

Propuesta pedagógica elaborada por Entrepueblos y Edualter para abordar la emergencia climática desde la complejidad, a partir de diversos lenguajes y miradas, procurando transversalizar la temática en los diferentes ámbitos y esferas de la vida.

La propuesta didáctica está enfocada al alumnado de segundo ciclo de la ESO y de Bachillerato. Se concreta en 8 propuestas pedagógicas, que mediante actividades y recursos busca transversalizar la temática en los diversos ámbitos de la vida para que también se pueda desplegar como proceso integral que permita trabajar competencias curriculares de diversas áreas, y no exclusivamente desde las áreas científicas.

Junto con las propuestas educativas se desarrollan consideraciones metodológicas, con el objetivo de que pueda ofrecer herramientas e itinerarios diversos que impulsen estrategias desde la comunidad educativa ampliada como parte del proceso local y global que permita trabajar competencias curriculares orientadas hacia la transformación ecosocial, justa, inclusiva y feminista.

Destacamos que para la elaboración de la guía hemos contado con la revisión y aportaciones de Carmen Sala y José Antonio Antón, activistas de Entrepueblos, así como docentes del Grupo de Trabajo EduGlobalStem a través de Edualter. También queremos destacar especialmente la implicación desde el inicio del proceso de jóvenes de Fridays For Future Barcelona. Este trabajo colectivo nos ha permitido añadir solidez a la propuesta pedagógica.

En este proceso de construcción colectiva estamos trabajando actualmente en un complemento a esta unidad didáctica dirigida a profesionales docentes, que pondremos en práctica del 5 al 9 de julio en la Escuela de Verano Rosa Sensat. Material complementario fruto de este proceso y desde los aprendizajes de su puesta en práctica, que incorporaremos, con las adaptaciones que correspondan, a este material inicial.

La Unidad Didáctica Emergencia Climática se puede descargar en el espacio de publicaciones de la web de Entrepueblos y trabajarla en centros educativos de secundaria, educación de adultos, ciclos formativos, ámbitos de educación informal, colectivos, etc. Aborda una serie de temáticas a través de propuestas metodológicas, actividades y materiales complementarios, en caso de que se quiera profundizar, que son adaptables al espacio-tiempo así como al público al que nos vamos dirigiendo y acompañando (alumnado, profesorado, vinculados a movimientos o grupos climáticos y sociales, que trabajen por la justicia global: social, climática, ambiental, de cuidados, …).

Del 22 de marzo al 30 de abril Entrepueblos y Edualter realizamos una prueba piloto, poniéndola en práctica con alumnos y alumnas de cuarto de ESO del Instituto Quatre Cantons del barrio de Poble Nou en Barcelona, paralelamente a la finalización de la edición y maquetación de la unidad didáctica.

Esta guía pedagógica pretende colaborar en esta transformación cultural que debemos realizar como sociedad, y lo hacemos con el firme convencimiento de que la educación es de las herramientas con mayor potencial. Con la modesta pretensión de que sea de utilidad para hacer un abordaje integral de la temática en las aulas.

De manera indirecta, también se pretende que una de los resultados de llevar al aula el conjunto de las actividades que proponemos, sea fortalecer el movimiento juvenil y estudiantil comprometido con la justicia climática. Se trata claramente de fomentar la movilización hacia la acción, la asunción de compromisos individuales y el aumento de la percepción de corresponsabilidad con la temática, teniendo presente tanto lo más micro, a partir de la propia cotidianidad, como lo macro a partir de la comprensión de las dinámicas globales, los acuerdos internacionales y los compromisos políticos existentes, para poder articular acciones e incidencias contextualizadas y coherentes.

El posicionamiento pedagógico de la propuesta didáctica se enmarca en una educación para la justicia global, entendida desde enfoques de la emancipación, los feminismos y la decolonialidad, convocando otros conocimientos y saberes, aquellos que se han negado dentro de los procesos académicos y desde la historia occidental

Por eso, a lo largo del recorrido de la guía se priorizan los “cómo” antes que los “qué”, apostando por poner la atención en los procesos. Se pretende abordar la temática desde la complejidad y no con la idea de transmitir un conocimiento en su totalidad, sino desde las fisuras, desde las dudas y desde las contradicciones, asumiéndose como seres emocionales y vulnerables, y poniendo conciencia en nuestra existencia de ecodependencia e interdependencia.

En definitiva, abordamos la temática desde la perspectiva de justicia climática; incorporando las miradas individual – sistémica, del norte y sur global, cuestionando el modelo socioeconómico, aportando alternativas.

Natàlia Riera, área de Educación de Entrepueblos


Si quieres contactar para mayor información, asesoramiento y/o para que participemos en algún proceso nos puedes escribir a:

  • Entrepueblos → educacion@entrepueblos.org
  • Edualter → edualter@pangea.org

 

 

Vivir Sin Miedo, comunicación feminista para transformar imaginarios en Perú

Cuando preguntamos a las mujeres del norte de Lima y del interior de Cusco, cuál era la principal barrera que encontraban en sus vidas para enfrentar las situaciones de violencia de género, a pesar de situarse en dos territorios tan dispares, el “miedo” apareció omnipresente en las respuestas.

Miedo a perder a los hijos, miedo a no tener un techo donde vivir, miedo a sufrir represalias, miedo a la violencia sexual, a ser juzgada por el entorno, a ser revictimizada por el sistema.

Siglos de represión y dominación patriarcal había logrado atravesar los cuerpos de las mujeres con miedo, una emoción reactiva que, aunque nos ayuda a protegernos antes situaciones de peligro, también paraliza, inmoviliza, nos hace pequeñas, perdiendo en ese mar de sensaciones atenazantes nuestra capacidad de agencia para romper cadenas, para dar paso a vidas nuevas.

“Vivir Sin Miedo, es nuestro derecho”, nos dijo un día de noviembre de 2019, la comunicadora afroperuana Sofía Carrillo, reunida con nosotras en la sala de las conspiraciones de Demus, allí donde junto al equipo de Kallpa, buscábamos hacía semanas un lema para una campaña gestada entre todas para prevenir las violencias machistas.

Recuerdo que una de las preguntas que más me interpelaron de muchos de los diálogos que entretejimos en esa habitación fue: “pero, ¿cómo? ¿qué les ofrecemos a las mujeres para que puedan vivir sin miedo?” El feminismo institucional peruana había gastado años haciendo incidencia política para que el Estado se hiciera cargo, años de movilizaciones, proyectos de ley, diálogos políticos, para construir una arquitectura institucional que pudiera poner freno a las violencias y a sus múltiples expresiones.

Sin embargo, décadas después del inicio de esta travesía, 135 feminicidios, 97926 casos de violencia y 5521 mujeres desaparecidas tan solo en 2020, nos ayudan a dimensionar la gravedad de esta lacra. Las denuncias son ínfimas en relación a la incidencia de casos, solo 289 de cada 1000 mujeres agredidas físicamente acudieron a alguna institución en busca de ayuda (Endes, 2019). El dato no extraña ¿Quién quiere acudir a un sistema que revicitimiza, descree e incluso culpabiliza a la propia víctima?

¿Vivir sin miedo, tejiendo redes? Las respuestas colectivas frente a las violencias no son estrategias nuevas, pero las acciones de los feminismos parecen no ser suficientes para llegar a aquellos distritos y comunidades donde la violencia ocurre. Lamentablemente cada espacio vació es ocupado a una velocidad vertiginosa por iglesias de todo tipo con las que disputamos el sentido de palabras tan importantes como vida, familia o comunidad.

¿Puede ser el feminismo/ los feminismos una respuesta real para el día a día de las mujeres peruanas? ¿O dejaremos que el apoyo comunitario llegue atravesado de nuevos mandatos de sumisión, fundamentalismos, control de nuestros cuerpos? Cientos de feligreses engrosan día a día las filas de las iglesias evangélicas. Al fin y al cabo, son comunidades donde las mujeres encuentran apoyo y sostén en lugares donde el tejido social ha sido profundamente dañado por las lógicas del neoliberalismo, y la ceguera estatal hacia los problemas que atentan contra la vida misma.

Tejiendo redes suena bien, pero las mujeres de Acomayo, una región en la provincia de Cusco donde Kallpa trabaja “no lo entienden” me dice Eutropía Delgado, ni siquiera tiene una traducción literal en quechua. Nosotras decimos “Mana Manchakuspa Kawsasunchiq Kawsayninckikta awaspa” “Vivamos sin miedo, tejiendo nuestras vidas”. Me quedo maravillada con la potencia de esta frase que transciende el sentido de la propuesta inicial, planteada en un lenguaje alejado de las cosmovisiones andinas, más cercano a nuestras lógicas de proyecto.

Es marzo del 2020 y ante mi incredulidad inicial frente al paciente cero peruano, de un día para otro acabamos confinadas sin entender muy bien lo que está ocurriendo en el país. Las alas de mariposa aletearon en Wuhan a cientos de miles de kilómetros, desencadenando una de las crisis sanitarias más letales que ha enfrentado la especie humana.

Desde esta Lima cerrada a cal y canto, más allá del miedo al contagio, nos quita el sueño imaginar los miles de mujeres que deben convivir con sus agresores a lo largo de cuatro ininterrumpidos meses que duraría esta primera fase de inmovilización social obligatoria. Ante la imposibilidad de desplazarnos a los territorios y comunidades solo nos queda difundir los canales de denuncia del Centro de Emergencia Mujer a sabiendas que es insuficiente, a sabiendas que están colapsados, que muchas se encontrarán con teléfonos comunicando, con conversaciones en chats sin respuesta. La sensación de impotencia es tremenda. Vivir sin miedo, entretejiendo nuestras vidas, suena al mejor de los mundos posibles, ahora que no sabemos aisladas, confundidas, confinadas en la familia nuclear radiactiva.

Pero las mujeres no paran, y ante la estupefacción e inoperancia del Estado -que a duras penas logra anunciar la entrega de bonos sociales que tardarán aún meses en llegar a los bolsillos de las familias- cientos de mujeres se organizan en barrios para hacer frente al hambre que asola al pueblo. Haciendo colectas, desbordan el confinamiento doméstico para cocinar en común y alimentar a familias hacinadas en casas sobre las que ondean banderas blancas. Las mujeres de la Red de Carabayllo son el motor en este distrito de Lima Norte, ellas ponen el cuerpo y la fuerza de trabajo para sacar esta inmensa tarea adelante que son las ollas comunes. Mientras las clases medias y altas se miran aterradas visualizando en cada interacción una posibilidad de contagio, estas mujeres en barrios sacan de donde no hay para tejer solidaridad y apoyo mutuo.

En noviembre de 2020, 6 meses después del inicio de esta crisis, nos damos cuenta que necesitamos ir un poco más allá, que tenemos buenas ideas, pero nuestras posibilidades de hacer ruido, de generar impacto, son pocas. Nos hablamos entre nosotras, predicando a las convencidas, pero el feminismo es “ideología de género”, es “odio hacia los hombres disfrazado de igualdad”, es “resentimiento y venganza” en boca de “Con Mis Hijos No Te Metas” y estos peligrosos movimientos que emulan el “Hazte oír” español y que con sus caravanas, megáfonos y videos virales hacen de nuestros sueños un cuco que amenaza la tranquilidad y paz de las familias tradicionales.

“Vivir sin miedo” es una campaña que nace con la urgente necesidad de parar la violencia contra las mujeres en nuestro país, reza en la página web, uno de los canales que buscan dar a conocer esta iniciativa para romper estereotipos y creencias que sostienen la violencia de género. Mujer Montaña, una canción que, de la mano de artistas peruanas, hace referencia a las montañas de Acomayo en Cuzco y los cerros de Carabayllo en Lima, al mundo andino, a la migración, a esta idea que soñamos germinar: que las mujeres juntas podemos hacerle frente a todo, que allí donde el Estado no llega las mujeres organizadas podemos parar y poner freno a la violencia.

La voz de Susana Baca, cantante afroperuana, ex ministra de cultura y ganadora de un premio Gramy, retumba en mi habitación y mi corazón se estremece cuando escucho las voces de estas mujeres coreando: “Si toca a una nos tocan a todas porque despertamos, ya nunca más solas.”

En febrero de 2021, Mujer Montaña transciende nuestra comunicación oenegera, irrumpe en el ciberespacio en grupos de whatsapp, y se reproduce a la velocidad de la luz en redes sociales. Hemos roto todas las expectativas de impacto a las que estamos acostumbradas desde nuestra humilde plataforma de difusión. Pero más allá de eso, conmueve leer comentarios que señalan que Mujer Montaña es un himno, que ya era hora de ver mujeres reales y no las versiones blanqueadas que la publicidad vende, que se sienten identificados con esos rostros, con esos cuerpos que resuenan y vibran con los mensajes de hacer frente a las violencias machistas.

No hay duda que el arte es un gran vehículo para cambiar imaginarios, y los rostros de estas potentísimas mujeres que desde Carabayllo y Cusco sostienen la vida cada día, se comen la pantalla. Renata Flores, cantante ayacuchana de 18 años, que está revolucionando las bases de la música en quechua, nos ayudará posteriormente a hacer una versión en esta lengua originaria en un video de construcción colectiva para el que recibimos decenas de colaboraciones de mujeres, desde diferentes lugares del Perú y amigas del Estado español, coreando “soy mujer montaña sueño lo que quiero, lo que me da gana”.

Esta canción constituye, sin duda, un hito en este camino que emprendimos junto a Demus y Kallpa, la Red de mujeres organizadas de Carabayllo y la Red Kuskaya de mujeres de Acomayo, pero feminizando la famosísima frase del poeta Cesar Vallejo, “aún queda mucho por hacer, hermanas” y las caravanas y acciones feministas ya llegan a los territorios para seguir dando vida a estos procesos que se construyen de a poco, en diálogo y desde abajo.

Agustina Daguerre, Entrepueblos Perú

 

Sigue las acciones de Vivir sin Miedo en https://linktr.ee/VivirSinMiedo

 

Pueblos originarios en rebeldía en el abya yala

Cientos de pueblos originarios defienden en América Latina sus territorios, los cuales albergan un tercio de los bosques del continente. A pesar de su vital labor para la supervivencia del planeta las vidas de hombres y mujeres indígenas están amenazadas por el extractivismo depredador.

En 1492 Europa “descubrió” el nuevo mundo, y el mundo hasta entonces conocido se derrumbó para los pueblos originarios del Abya Yala. El relato sobre lo que ocurrió después difiere mucho según el lugar de enunciación, pero lo que parece indudable es que, desde entonces, los sesgos del sistema capitalista patriarcal y colonial siguen atravesando las vidas de hombres y mujeres indígenas a todos los niveles. Mientras desde las narrativas eurocentradas se habla de brechas, desigualdad e inclusión para poner parches a la deuda histórica generada por siglos de saqueo y expolio de vidas, territorios, bienes comunes, ecosistemas…el Ejército Zapatista de Liberación Nacional nos recuerda en un reciente comunicado que a los pueblos indígenas no les conquistaron y que, por el contrario, siguen “en resistencia y rebeldía”. Pero permanecer en rebeldía sigue siendo muy caro para miles de personas defensoras ambientales, muchas de ellas pertenecientes a pueblos originarios, que cada día ponen el cuerpo para defender los bienes comunes de sus territorios, bases de los ecosistemas necesarios para la reproducción de la vida en este planeta tierra, nuestro único hogar. Según la CEPAL y Global Witness en 2019 fueron asesinados 212 defensores ambientales en el mundo. Dos tercios eran latinoamericanos y una de cada 10, mujeres; en el periodo 2015-2019 más de un tercio fueron indígenas. Las terribles cifras nos recuerdan que, frente a la aplastante impunidad que asolan estos crímenes, es fundamental caracterizar a los sectores con más asesinatos a sus espaldas: la minería, la agroexportación, las represas hidroeléctricas y la tala de árboles, es decir, el extractivismo en sus diferentes formas de expresión. Poniendo el foco en la crisis sanitaria, la pandemia del covid se ha cebado con los pueblos indígenas, sectores de la población con un deficitario acceso a servicios de salud y a la vacunación– menos aún con pertinencia cultural. Además de afectar a las formas de economía indígena y a su soberanía alimentaria, el debilitamiento generalizado de sus organizaciones ha influido considerablemente en su capacidad de control y defensa de sus territorios frente a los actores arriba mencionados. Algo muy preocupante, además, si tenemos en cuenta que hombres y mujeres indígenas están salvaguardando en sus territorios un tercio de los bosques del continente, lo cual supone el 14% del carbono almacenado en los bosques tropicales de todo el mundo. Como sabemos, la pandemia no es más que la punta del iceberg de las múltiples crisis que estamos viviendo en simultaneo, entre ellas el colapso climático. Frente a esta situación, un reciente estudio de la FAO afirma que allí donde los gobiernos reconocen formalmente los derechos colectivos de los pueblos indígenas la deforestación se reduce y los ecosistemas se revitalizan, al mismo tiempo que los niveles de criminalización y asedio frente a sus formas autónomas de vida disminuyen radicalmente. Al igual que las comunidades zapatistas, cientos de pueblos siguen hoy en resistencia y rebeldía, mostrándonos que sus sueños colectivos sigue vivos, defendiendo como señalaba Elisa Loncón, presidenta mapuche de la Convención constitucional chilena, un continente “plural, plurilingüe, con todas las culturas, con todos los pueblos, con las mujeres y con los territorios (…) que cuide la Madre Tierra, que cuide las aguas, libre de toda dominación”. Ojalá este 9 de agosto, día internacional de los pueblos indígenas, sus palabras retumben en la Europa fortaleza. Desde la solidaridad internacional seguiremos denunciando los despojos e injusticias generadas por el capitalismo patriarcal y colonial, trabajando local y globalmente hacia la transición ecosocial que tanto necesitamos.

Agustina Daguerre García, es ecofeminista, cooperante de Entrepueblos en Perú.

 

Josep Seguí Mercadal, la solidaridad activa con los colectivos desposeídos del mundo

El pasado sábado 7 de agosto nos dejó a los 95 años en Josep Seguí Mercadal, socio y colaborador de Entrepueblos, mientras la salud se lo permitió.

Josep Seguí fue desde los años 60 miembro del grupo impulsor de Cristianos por el Socialismo, un referente en las Islas de la lucha anti-franquista y de la conjunción entre cristianismo y compromiso social y político. Uno de sus compañeros de Cristianos por el Socialismo, Jaume Botey, escribió en 2011 un pequeño ensayo de su vida y compromiso: “José Seguí Mercadal, un cura comprometido con el mundo”.

La biblioteca José Seguí, del IES Pasqual Calbó i Caldés de Maó, funciona desde 1988 con una extensa donación de libros que José hizo mientras era profesor de este Instituto. El mismo 1988 el Pleno del Ayuntamiento de Maó, por unanimidad, le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad “como público reconocimiento a su persona y su obra de compromiso con el mundo durante más de cincuenta años”.

Josep Seguí practicó la solidaridad activa con los colectivos desposeídos, tanto de nuestro país, como de los países empobrecidos del mundo. Por ello colaboró con diferentes iniciativas solidarias y con varias organizaciones, y en los años 90 fue clave para la presencia de Entrepueblos en Baleares y particularmente en Menorca.

En estos tiempos que vivimos de profunda crisis social, ecológica y de valores, hay que rescatar la memoria y el ejemplo vital de personas como José Seguí. A ello nos comprometemos junto a otros colectivos de Menorca.

V Congreso de Educación para la Transformación Social

Educar en la incertidumbre liberadora

https://www.congresoed.org/

 Como en otras ediciones, Entrepueblos forma parte del comité organizador del V Congreso de Educación para la Transformación Social que impulsa Hegoa. Además, hemos participado desde diferentes O.T. en los cuatro encuentros preparatorios del Congreso, que ha versado sobre las diferentes temáticas: “La experiencia de los movimientos feministas y del movimiento de cooperación transformadora”, “El enfoque ecosocial, los espacios rurales como territorios de vida”, “Asociaciones barriales y experiencias de autogestión, otra mirada de una vida vivible en la ciudad”, La frontera sur, los derechos de las personas migradas y refugiadas”.


Los días 18, 19 y 20 de noviembre se celebra el V Congreso de Educación para la Transformación Social: educar en la incertidumbre liberadora de forma presencial en la ciudad de Vitoria-Gasteiz.

Aprovecha esta oportunidad para conocer sobre distintas teorías, prácticas y enfoques que enriquecen los procesos de educación transformadora de la mano de pensadoras como María Paula Meneses, Lia Pinheiro, Marta Pascual y Rosalba Icaza. A través del diálogo abordaremos los procesos de Educación para la Transformación Social desde enfoques críticos como la decolonialidad, las epistemologías otras y los feminismos, entre otros. Mira aquí el programa.

Además, el V Congreso pretende ser un espacio de creación colectiva. Para ello nos organizaremos en pequeños grupos en los que -con apoyo de una persona dinamizadora- trabajaremos sobre las Líneas Estratégicas planteadas con el objetivo de avanzar en propuestas que reorienten nuestra actividad educativa (desde cualquier ámbito: formal, no formal e informal) hacia un sentido más transformador y crítico.

Pre-inscríbete ahora y aprovecha la tarifa reducida → https://www.congresoed.org/inscripcion/

Reducir el impacto de las instalaciones renovables

El despliegue de energías renovables en España está siendo determinante para la mitigación del cambio climático. Sólo una de esas tecnologías, la eólica, ha evitado en los últimos 20 años más de 400 millones de toneladas de CO₂, que supone mucho más del total de las emisiones anuales de nuestro país


Alianza por el Clima [1]

El despliegue de energías renovables en España está siendo determinante para la mitigación del cambio climático. Sólo una de esas tecnologías, la eólica, ha evitado en los últimos 20 años más de 400 millones de toneladas de CO₂, que supone mucho más del total de las emisiones anuales de nuestro país. La penetración de las renovables en el período más reciente ha hecho que las emisiones de CO₂ del sistema eléctrico se hayan reducido un 28,7 % en 2019 respecto de 2018 y un 27,8 % en 2020 respecto del año anterior.

Para avanzar en la descarbonización del sector eléctrico el objetivo que se plantea el PNIEC es llegar a un 74 % de generación renovable en 2030, que significa añadir 29.000 MW de fotovoltaica y 20.000 MW de eólica, además de una potencia menor de otras tecnologías. Estos objetivos, enmarcados en un contexto de aumento de ambición por parte del conjunto de la unión Europea, son solo el primer paso de la necesaria y progresiva aceleración de la transición ecológica que hay que desarrollar, ya que de acuerdo con las recomendaciones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), siguen siendo necesarias más medidas para que las emisiones globales de gases de efecto invernadero se reduzcan en un 7,6 % cada año, si no queremos que la temperatura global se eleve por encima de los 1,5º. Así pues, hace falta descarbonizar las emisiones del sector eléctrico más drásticamente y más rápido.

Sin embargo, Alianza por el Clima, que es una plataforma de organizaciones con muy diferentes sensibilidades de tipo ecologista, sindical, rural, agraria o social, está seriamente preocupada por la manera en que se está produciendo en España este desarrollo. Un número creciente de plantas fotovoltaicas y de parques eólicos están teniendo un notable impacto sobre la biodiversidad y sobre el uso del territorio que el procedimiento de evaluación de impacto ambiental no ha podido evitar. De hecho, la comunidad científica ya ha alertado del grave riesgo que corre la biodiversidad si el despliegue de renovables previsto en el PNIEC se lleva a cabo como hasta ahora, sin una adecuada planificación y evaluación de su impacto.

Además, y durante años, el marco normativo de desarrollo de estas tecnologías, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, ha beneficiado que el despliegue sea capitalizado por grandes empresas energéticas y fondos de inversión, penalizando a proyectos de menor envergadura y, sobre todo, a iniciativas promovidas por la propia ciudadanía o los actores institucionales. El resultado es el desarrollo de un modelo muy centralizado y de mayor impacto que limita las posibilidades de avanzar hacia un sistema eléctrico más distribuido, más cuidadoso con el territorio, el mundo rural y la biodiversidad y con mayor implicación ciudadana.


Cooperativas energeticas (Som Energia)

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico dispone de competencias para desarrollar diferentes regulaciones normativas y para la adopción de determinadas medidas que eviten o minimicen los problemas señalados. En ese sentido Alianza por el Clima plantea al Ministerio que tome las siguientes medidas de forma urgente:

  • Modificar la orden ministerial que regula el mecanismo de subastas de nueva potencia de energías renovables reservando al menos un 50 % en las nuevas subastas para proyectos de menos de 10 MW. Adicionalmente deberían establecerse en ellas criterios de condicionalidad priorizando proyectos en zonas de baja sensibilidad, de repotenciación y de hibridación.
  • Fijar un objetivo muy ambicioso de autoconsumo en la Estrategia Nacional de Autoconsumo que se está elaborando, corregir la reciente normativa en relación con los coeficientes dinámicos para el autoconsumo colectivo y asegurar el despliegue de las Comunidades de Energía.
  • Aprobar, en colaboración con las comunidades autónomas, una guía para evitar que los promotores puedan fragmentar los proyectos con el objetivo de sortear la tramitación por parte de la Administración General del Estado y vigilar que no haya proyectos que se estén tramitando de manera fraccionada y, en su caso, reclamar la tramitación de su evaluación ambiental.
  • Que la zonificación de la sensibilidad ambiental del territorio que ha creado en su geoportal constituya un factor discriminatorio para los proyectos de grandes instalaciones que tramite el ministerio y no una mera recomendación para los promotores. Esta zonificación debe identificar las zonas de sensibilidad y exclusión por su importancia para la biodiversidad, conectividad y provisión de servicios ecosistémicos, así como sobre otros valores ambientales y territoriales, e incluir también a las renovables marinas.
  • Aprobar una norma ambiental para la implantación de los proyectos de energías renovables, estableciendo una graduación para su implantación primero en zonas de baja sensibilidad según la cartografía del Ministerio y de las comunidades autónomas y en función de la tipología de suelos.
  • Asegurar en la Planificación de la Red de Electricidad que se está elaborando suficientes puntos de conexión para la evacuación de instalaciones renovables en zonas de baja sensibilidad.
  • Dar prioridad, en relación con los sistemas de financiación pública de energías renovables, a la financiación de los proyectos situados en zonas de baja sensibilidad y que impulsen la participación ciudadana a través de comunidades energéticas.
  • Elaborar unas directrices para orientar a las comunidades autónomas en la planificación territorial que realicen, en relación con la delimitación de zonas excluibles y priorizables para la implantación de las distintas energías renovables, desde el punto de vista ambiental y de los sistemas agrarios.

[1] Alianza por el Clima, de la que forma parte Entrepueblos, es una plataforma de organizaciones sociales de ámbito estatal que desde 2015 desarrollan iniciativas y actividades enfocadas a la mitigación y adaptación al cambio climático, , integrada, entre muchas otras, por las grandes organizaciones ecologistas (WWF, SEO/BirdLife, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Amigos de la Tierra), los sindicatos más representativos (CCOO, UGT, USO), las organizaciones agrarias (UPA, COAG), la Coordinadora de ONGD, Fundación Renovables, Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, Fridays For Future (FFF)/Juventud por el Clima, ECODES, ATTAC, CECU, ASGECO, OCU, Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente, Asociación Española de Educación Ambiental,  Red Española de Desarrollo Rural, Sociedad Española de Agricultura Ecológica…

Cuba: volver al futuro

Desde la jornada del domingo 11 de julio, donde en varias ciudades de la isla se reprodujeron movilizaciones de protesta sin precedentes en los últimos tiempos, Cuba ha vuelto a ocupar una parte importante de la opinión publicada en la agenda mediática, así como a agitar tormentas en las redes sociales.

Cabe decir que desde el pasado mes de marzo la FAO lleva semanas tratando de alertar a la comunidad internacional sobre el riesgo al que se enfrenta gran parte de la población en el Corredor Seco de Centroamérica (desde Chiapas a Costa Rica), que se encuentra “al borde de la hambruna“, que varios organismos de ayuda humanitaria indican que “más del 80% de sus habitantes sufren de una severa crisis de inseguridad alimentaria y están en el límite de la pobreza extrema” (BBC-Mundo 17-03-21). No se trata con este señalamiento de relativizar los graves problemas a los que se enfrenta el pueblo cubano y la necesidad ético-política de darles expresión y solución, se trata de llamar la atención sobre la selectividad política, más que humanitaria, en lo que la opinión publicada global considera importante y en lo que se le antoja tolerable o intolerable.

Para quienes os interese ir más allá de los twits y para ayudar a poner un poco de luz entre tanto ruido, queremos traeros aquí una pequeña muestra -que no intenta ser exhaustiva- de los interesantes debates que se están dando ahora mismo en la isla, por gente que hace colas y afronta su compromiso social al mismo tiempo, que sufre y trabaja en esa compleja situación, algunas voces que desde dentro de la isla hacen sus análisis y manifiestan públicamente sus opiniones. Son análisis que se ubican desde la defensa y profundización de los logros de la Revolución, en la defensa de la soberanía y la denuncia del bloqueo estadounidense -acentuado por Trump e intocado por Biden- y que tratan al mismo tiempo de mirar de frente a esa complejidad y contradicciones que el pueblo cubano está enfrentando, que debaten sobre el sentido y el alcance de las reformas necesarias, desde una perspectiva de empoderamiento social.

Esperamos que sean de vuestro interés.



11-J en Cuba: sobre lo bueno y lo justo, Ailynn Torres Santana

Las crisis verifican quiebres, y los quiebres, pérdidas. Pero las pérdidas pueden tener también un efecto transformador y producir una reflexión sobre el sentido de la comunidad política, sobre los lazos y no solo sobre la fractura, sobre la conciencia de que Cuba es solo hasta cierto punto mía, nuestra, porque también es de otros, de otras.

El 11 de julio (11-J) del 2021 iniciaron en Cuba protestas sociales. Se desplegaron de forma encadenada desde San Antonio de los Baños (provincia de Artemisa) y Palma Soriano (provincia de Santiago de Cuba) hacia otros lugares del país. Trazas digitales muestran que las redes sociales tuvieron un papel principal, aunque no exclusivo en ese proceso; ejercieron una suerte de efecto de contagio de un territorio a otro o fueron directamente vía de convocatoria. Por lo mismo, lo sucedido se conoció rápidamente fuera de Cuba a través de “directas” en redes y la viralización de contenidos en perfiles personales y de medios de prensa extranjeros no oficiales.

En las redes circuló y circula una inmanejable cantidad de información que rápidamente se volvió una madeja difícil de procesar. Empezaron también a producirse fakenews con trozos de verdades y mentiras. La lógica espectacular y enfrentamiento a las fakenews fue el precio a pagar por acceder a la información vía el periodismo ciudadano. Mientras, los medios oficiales reportaban en exclusiva la línea de discurso gubernamental.

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Unas palabras sobre la Cuba de los humildes, Wilder Pérez Baraona

Como estudioso de la sociedad, el mayor compromiso es analizarla e intentar comprenderla. Uno espera que esa comprensión, ese compromiso con lo verdadero, pueda resultar en beneficio de esa sociedad de la que es parte. No se trata de neutralidad axiológica o política. La verdad de una situación supone una toma de partido. Consecuente.

Como comunista, ese compromiso se ancla en el proyecto de una sociedad regido por premisas de igualdad, justicia social y soberanía nacional. Como recuerda aquel discurso en bronce tallado de 23 y 12: los humildes hicieron su propia revolución para sí mismos.

La soberanía es, ante todo, soberanía de la nación, del pueblo como soberano. Por avatares ideológicos, el discurso político y el sentido común de cubanas y cubanos han delegado esa soberanía en el Estado. La soberanía es identificada al Estado soberano, a la independencia política del Estado nacional, a su autodeterminación respecto a la injerencia extranjera. Sobre todo, de los Estado Unidos.

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Crónica urgente desde Cuba, Joel Suárez Rodes

Cuba me preocupa y ocupa SIEMPRE. Izet, el resto de la Coordinación Colegiada y algunos de ustedes, que aún en el aislamiento requerido, les ha tocado estar cerca, son testigos del agotamiento de estos meses y ahora, en estos últimos días para responder a la situación que vivimos. No sólo en lo ya público. También cómo ayudar a canalizar solidaridad externa.

Muchos de los que inicialmente salieron a la calle en pueblos no son el enemigo. Pero la campaña brutal no deja lugar ni a un ápice de compasión por los esfuerzos del país, del gobierno, de los miles que llevamos en diferentes trincheras enfrentando la COVID, no sólo, pero sobre todo el personal de la salud.

Hay causas acumuladas y recientes, sus análisis nutren posicionamientos y reflexiones que nos hemos empeñado también en colocar y llamar la atención sobre ellos a las más altas autoridades.

Ahora pesa el colapso por el rebrote y cepas más agresivas del virus, negligencias o insensibilidades, desamor de indolentes, irresponsabilidad ciudadana, fatiga pandémica, escasez de alimentos y medicamentos, la asfixia del bloqueo, un país sin apenas ingresos frente a las altas erogaciones que la situación de la pandemia exige, y medidas y transformaciones económicas que se reconocieron necesarias, pero que se implementaron en circunstancias muy adversas.

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El discernimiento como política, Ariel Dacal Díaz

Cuba vive un pico en su crisis estructural. Asistimos a la crónica de un estallido anunciado. Se veía venir, era cosa de cualquier momento. La fatiga cotidiana por la pandemia, las carencias y la incertidumbre; los ajustes políticos postergados que no permiten canalizar demandas y soluciones; la criminalización al pensamiento divergente organizado; así como las malas intenciones programadas desde fuera, con más bloqueo e incitación a la violencia, hicieron detonar la caldera social.

Cuba mostró diversidad de demandas cotidianas y pluralidad política de una manera polarizada, confusa, con sentimientos encontrados. Mostró las tensiones que genera el diálogo estrecho entre la sociedad y el Estado. Mostró el extremo posible de una política imperial inhumana, asfixiante y persistente. Mostró la perversidad de la comunidad de odio enquistada entre cubanos y cubanas fuera de la Isla.

Ahora es necesario restablecer el orden público, pero no es suficiente. Debemos mirar más profundo, hacia el proyecto revolucionario de nación. Se requiere comprender la actual situación, hacerlo entre todas y todos, con las emociones en reposo; con comunicación, no con comunicados, con comprensión, más que con juicios, con más puentes que barricadas, con más entendimiento que represión. Hacerlo implica tomar decisiones colectivas, ajustar las perspectivas políticas, nombrar y articular las diferencias, más que sobrevalorar los antagonismos.

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Tendremos que volver al futuro, Editorial de La Tizza

Suenan otra vez las campanas por “el fin” del socialismo en Cuba. Salivaron seguro algunas bocas desde los balcones del imperio — y más allá o acá del mar que separa esta isla del resto del mundo — , y también desde algunas alcantarillas. Los que siguen leyendo a Cuba como si el Caribe fuera el Báltico comparten jubilosos en sus redes imágenes de Berlín o de Praga, en aquellos días de hundimiento. No saben que la Revolución cubana no se puede “desmerengar”, porque nunca ha sido de merengue. No porque no haya sido dulce, sino porque ha tenido también sus tragos amargos, que hasta ahora hemos sabido convertir en fuerza.

Los que salieron a protestar contra el Estado y el socialismo en Cuba eran pueblo. Podemos asegurar incluso que muchos pertenecen a esa parte del pueblo que más ha sufrido los efectos de la crisis que la pandemia, el bloqueo, las nuevas sanciones norteamericanas y la gestión desesperada e insuficiente de lo que podemos conseguir, en medio de tanta escasez y problemas acumulados, han provocado. Son también esa parte del pueblo que ha sido más desfavorecida con el inevitable aumento de la desigualdad social con que el avance de reformas de mercado ha lacerado y segmentado nuestra sociedad. Nos atrevemos a asegurar, incluso, que estas desigualdades múltiples, a veces invisibilizadas, pero siempre sentidas y tan lesivas a la justicia social, han producido una desconexión. Una desconexión entre aquellos que gritaban “Patria y Vida” en las calles, y el proyecto revolucionario. Y esa desconexión, que siempre deja como saldo cierto sentimiento de abandono, de orfandad política y económica, tarde o temprano se ha convertido en rencor y hasta en odio.

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Días y marchas después, SEMlac Cuba

A una semana de ocurridas protestas inéditas en varias ciudades del país, muchas miradas en Cuba se concentran en las experiencias, aprendizajes y posibles rutas a partir de los sucesos. Con una amplia difusión por las redes sociales, la salida de la gente a la calle había comenzado poco antes del mediodía del domingo 11 de julio en el poblado de San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa, al suroeste de La Habana. Luego se extendieron a otros poblados y ciudades del país.

La joven periodista Liz Oliva presenció algunas de las manifestaciones en Centro Habana, céntrico municipio de la capital. De regreso de casa de sus padres, en la barriada de Managua, se encontró con grupos en las calles. “Recuerdo que la primera sensación que tuve fue como cuando se te aprieta el pecho, que no sabes qué hacer y tienes ganas de llorar. …

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Venta Contreras, espacio de dinamización de la economía social y solidaria

Venta de Contreras, es un lugar de referencia para Herriarte y para muchas asociaciones y movimientos que trabajan por un mundo más sostenible, más justo, más humano y más solidario

Se trata de un alojamiento rural histórico ubicado en Minglanilla (Cuenca) que durante las últimas décadas ha estado albergando y articulando multitud de luchas locales y estatales. El movimiento por un mundo rural vivo, contra las macrogranjas, por la memoria histórica, etc. se han dado cita allí, en un entorno natural privilegiado y de la economía social y solidaria.

Nosotras hemos participado en muchas de estas luchas, y allí nos hemos reunido en varias ocasiones, en la I Escuelacción, en el IX Foro por un Mundo Rural Vivo…

Venta Contreras siempre ha tenido sus puertas abiertas a las asociaciones y movimientos que trabajan por un mundo más sostenible, más justo, más humano y más solidario, y ahora nos necesita.

Participa en su futuro  → http://goteo.cc/laventadecontreras

 

 

¡Venta Contreras en peligro de extinción! ¡Apoya Venta Contreras!

Ayúdanos a difundir esta campaña #apoyaVentaContreras

 

[Fotografía realizada por Elena Fraile en julio de 2016 durante la primera Escuelacción de Entrepueblos]

La Red de la Vida: Historias de resistencia en defensa de nuestros cuerpos y territorios

“Ser defensoras del territorio cuerpo-tierra nos conllevó a otra dimensión que cambiaría nuestras vidas de manera permanente”. Lorena Kab´nal

 

FICHA TÉCNICA

ο DURACIÓN: 68 minutos

ο PAÍS DE PRODUCCIÓN: España, Perú, Guatemala

ο CATEGORÍA: Documental

ο FECHA DE PRODUCCIÓN: 2019-2020

Un documental de:

ο La Cosecha

ο Entrepueblos Entrepobles Entrepobos Herriarte


Antonia, Lolita, María, Vivian, Paula, Delia, son los nombres de algunas de las mujeres que desde Perú, Guatemala y el estado español, protagonizan experiencias de lucha en defensa de la vida.

La Red de la Vida es un documental que entreteje sus historias y sus testimonios. Mujeres que en diferentes territorios del mundo, ponen su cuerpo en defensa del derecho a una vivienda digna, al agua y a los bienes comunes, a la movilidad humana, a la libertad de expresión.

Frente al despojo y la privatización de los bienes comunes, el extractivismo, la gentrificación y el patriarcado, que violentan sus vidas, sus cuerpos y su entorno, las diferentes experiencias de resistencia dialogan entre sí, construyendo un hilo común de esperanza. A su vez, nos dejan un potente mensaje: debemos cuidarnos y sanarnos individual y colectivamente, porque “cuando sanas tu, sano yo, cuando sano yo, sanas tu”.

También nos hacen un llamado a abrazar todas las luchas de las mujeres en su diversidad. Reconociéndonos diversas, si, pero sabiendo que tenemos agendas comunes que nos conforman, que dan sentido a nuestras vidas. La Red de la Vida nos interpela para que estemos alertas y en defensa de nuestros derechos, articuladas en nuestras diversidades y en nuestras diferencias, pero en un solo frente, para que estos fundamentalismos religiosos, económicos, este sistema colonial no sigo sometiendo nuestros cuerpos, no siga contralando territorios. Y para ello tenemos que estar organizadas, unidas, y con ganas de defender nuestros cuerpos y territorios con afecto, con alegría y con esperanza.

En un contexto en el que la crisis sistémica nos atraviesa, poniendo en evidencia lo que realmente es esencial para la vida, el rol de las mujeres en la historia y sus propuestas de transformación, constituyen un aporte imprescindible para construir alternativas que pongan los derechos y las necesidades de las personas como objetivo central para conseguir una vida digna de ser vivida por quienes habitamos este planeta.


Más información → https://www.herriarte.org/publicaciones/la-red-de-la-vida/

¡Participa en el Premio del público del V Dona’m Cine!

DONA’M CINE finalizó el plazo de inscripción de cortometrajes en su V edición con un balance de 135 inscripciones finales. Te presentamos las películas nominadas y cómo votar por ellas.

Las 135 obras producidas entre 2018 y 2021, reflejan las diferentes realidades de 17 países diferentes, entre los que se encuentran España, Chile, Argentina, Perú, Francia, Panamá, Bolivia, Nicaragua, Colombia, Honduras, Cuba, Andorra, Guatemala, Venezuela, Brasil, Ecuador y Suecia. La organización del festival de este año ha seleccionado 52 películas entre las temáticas y categorías a concurso.

El periodo de votaciones del Premio del público es través del portal web del concurso, que permanecerá abierto  hasta el martes 14 de septiembre a las 00:00.

¿Cómo participar en las votaciones?

  1. Los cortos están ordenados por título, alfabéticamente y en orden decreciente.
  2. Para acceder a la información completa sobre el cortometraje y poder votar sólo hay que clicar en el título de este.
  3. Puedes votar a varios cortos pero sólo se permite un voto por corto.
  4. En la información ampliada de cada cortometraje podrás dejar tu comentario sobre cada película y generar un espacio de intercambios de saberes y experiencias donde podrás debatir con las autoras y otras usuarias.

Un jurado profesional, formado por mujeres destacadas del ámbito audiovisual, social y feminista, elegirá el corto ganador del Premio del jurado y valorará la creatividad, sensibilidad y originalidad de las obras. Este jurado incluye, entre otros, la participación directa de la asociación Dones Visuals, Ca la Dona, Femart o Asociadas por lo Justo (JASS) de Mesomèrica.

Las ganadoras de esta V edición del DONA’M CINE serán seleccionadas de la combinación de ambas votaciones, y se desvelarán el 15 de septiembre. La ceremonia de entrega de premios tendrá lugar en Barcelona el 21 de octubre.


Dona’m Cine cuenta con el apoyo de Dones Visuals, La Bonne – Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison, Ca la Dona, FemArt, DEMUS Perú (Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer), SICOM (Solidaridad y Comunicación), IDHC (Instituto de Derechos Humanos de Cataluña), el Observatori DESC, el Zumzeig (Cine-Cooperativa) y, con el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, que año tras año aportan sus saberes y soportes para conseguir que DONA’M CINE crezca edición tras edición.


Más info en https://www.entrepueblos.org/news/donam-cine-dame-feminismos/